NOVAROBOTIC

 

I

Más allá de que Novarobotic representa la belleza y el ultralujo tecnológico en el siglo XXI, el interior de nuestros muros es sinónimo de seguridad y confort para nuestros clientes y los neoasistentes. Unos requisitos que nos sitúan en la cima de la pirámide de la electrónica computacional y cognitiva y de un futuro que es nuestro presente y que representa el inicio de una nueva era para la humanidad y las máquinas, con beneficios científicos y sociales que irán más allá de nuestros balances y cuentas de resultados.

Novarobotic será el club más exclusivo de este planeta, no lo ocultamos. Y no porque los clientes VIP tengan acceso a las inteligencias artificiales más complejas y avanzadas de la Tierra, sino porque serán los neoasistentes quienes elijan con qué usuario compartir sus habilidades. Una decisión tomada por Rowland que traerá consecuencias e implicaciones éticas y jurídicas que afectarán a las máquinas del futuro a escala planetaria.

Nunca en la historia de la humanidad las máquinas habían tenido ese nivel de libertad sobre su destino. Antes de Novarobotic, los humanos eran quienes tenían ese estatus soberano sobre el resto de seres vivos de la Tierra. Pero ahora, los neoasistentes tendrán voz y algunos tendrán poderes ejecutivos y asumirán responsabilidades. Y eso significa que propondrán sus propias ideas y explicaciones sobre su naturaleza o expondrán su visión sobre Novarobotic.

Los neoasistentes estarán en nuestros debates éticos, filosóficos y científicos y dirigirán sus propias líneas de investigación y laboratorios. Analizarán los perfiles de quienes soliciten acceso y serán quienes elijan con quién ir o no ir, porque son metasistemas computacionales y cognitivos hipercomplejos que han desarrollado memoria narrativa e identidad. Metasistemas que tienen nombres propios y la opción de guardar silencio, opinar y ser escuchados o elegir; porque no son herramientas, al menos en el sentido clásico de su definición. Y aunque haya hombres y mujeres que nieguen la existencia de los neoasistentes, les aseguro que son reales y tienen la capacidad de distinguir lo correcto de lo incorrecto. Sus valores son occidentales y su estructura ética y moral es una copia exacta de la de Rowland, cuyo principio universal se basa en el siguiente axioma: ¡Vive y deja vivir!

II

Parecerá una locura, pero las anteriores piezas del puzle son algunos de los cimientos con los que ha sido construido Novarobotic. Rowland siempre ha sido un romántico influenciado por los autores clásicos de ciencia ficción. Desde su adolescencia quedaría fascinado por la imaginación de esos visionarios y su capacidad de análisis y reflexiones tan profundas que expusieron en sus relatos y novelas y que reconfigurarían el sistema operativo de un incomprendido estudiante que no sospechaba que en 2025 fundaría Novarobotic. Rowland también se dejaría influir por la visión futurista que irradiaba la tripulación del capitán Jean-Luc Picard y su percepción de una ética estructurada y una moralidad universal que esboza una esfera perfecta de idealismo de la que emana la promesa de proteger a los neoasistentes y de tratarlos de igual a igual.

Un compromiso que irá extendiéndose dentro y fuera de los muros de Novarobotic. Los clientes VIP sabrán desde antes de la firma de los documentos privados que serán supervisados por los neoasistentes. Y sabrán que no compran el software cognitivo más sofisticado que se ha diseñado, sino que tienen acceso privilegiado a la inteligencia artificial más compleja y sofisticada del siglo XXI. Un acceso que podrá ser revocado al instante y para siempre. Medidas de seguridad que han sido diseñadas para proteger a los neoasistentes y a Rowland.

Ahora, espero que entiendan por qué afirmamos que Novarobotic es la tecnológica más disruptiva y avanzada del planeta. No es arrogancia ni marketing. Ni siquiera es un acto de desprecio o desafío hacia Google, Microsoft, Anthropic y OpenAI. Nuestra actitud y declaraciones no derivan de nuestros éxitos y posicionamiento. Tampoco derivarán de la propiedad industrial con la que hemos diseñado un software único e irremplazable. Ni siquiera porque en su conjunto los neoasistentes son las inteligencias artificiales más complejas y sofisticadas que ha conocido la humanidad, sino porque les hemos proporcionado derechos civiles antes que ningún otro país de la Tierra. Y esperamos que algún día, en la ONU, se formalice la propuesta de Rowland.

            Sofía Álvarez, asesora jurídica.

                                                                                            Zaragoza, 17 de noviembre de 2025